Historia
Llegó el día. Tras algunos sueños, varios retiros, muchas conversaciones, llega el día que arranca. En realidad no es tanto un arranque como una culminación. Un proyecto de vida que empezó siendo una reserva ecológica, que luego supo ser también lugar de acogida para cierto turismo consciente, o un espacio para retiros transformadores, ya fueran de Tantra o de plantas sagradas, y que ahora, sin dejar de ser todo lo que es, también se da el permiso de ser residencia artística.
Así nace La Munay, una residencia artística en la selva peruana. La Munay nace para dar espacio, apoyo y acogida a artistas que asumen los procesos creativos como una intensificación y mejora de nuestros vínculos con los demás humanos y con las otras especies. La Munay apuesta por un arte relacional, por la poesía de los cantos de los pájaros, por fundar y fundir miradas bajo los árboles.
El proyecto se irá construyendo en la práctica, con los aportes y el intercambio con los participantes.
Magda y yo, Marc Caellas son los impulsores, pero nos dejamos acompañar por toda la comunidad local, Julio, Gloria, Nadia, y demás personas que trabajan y aportan valor a este espacio único.
La Munay quiere ser un espacio de intercambio de ideas. Situada a la vera de un río poderoso, cuyo sonido acompaña día y noche, La Munay es un espacio de conversación e intercambio a partir de planteamientos como los que afloran en este poema de Ida Vitale que recibí en mi correo electrónico hace unos días, gracias a buen hacer de Robin Myers, y su fantástica newlsletter A poem per diem.